Cuando tostamos café, hay un momento muy concreto donde todo cambia.
Es lo que los tostadores conocemos como el “primer crack”. Un sonido seco, parecido a unas palomitas pequeñas estallando, que indica que el café está entrando en una fase clave del tostado.
En este punto, los azúcares y las grasas naturales del grano comienzan a caramelizarse. Pero aquí es también dónde aparece uno de los errores más comunes.
Muchos cafés comerciales alargan demasiado esta fase. Dejan el café dos, tres o incluso cuatro minutos después del primer crack. El resultado es un café muy tostado, fuerte y con sabores quemados que tapan completamente las características de su origen.
Por el contrario, con la llegada del café de especialidad, también apareció el extremo opuesto: cafés demasiado poco desarrollados.
Hay quien piensa que tostar menos siempre es mejor. Pero si el café no tiene tiempo suficiente para caramelizar correctamente, el resultado puede ser un café excesivamente ácido, vegetal o plano.
El buen tostado no consiste en tostar mucho ni poco.
Consiste en entender el punto exacto donde el café expresa lo mejor de sí mismo.
Y este punto cambia según el origen, la densidad del grano, el procesado y el perfil que se busca en la taza.
Por eso, detrás de un buen café, no hay sólo una buena materia prima. También hay horas de análisis, pruebas y precisión durante el tostado.
Porque unos segundos pueden cambiar completamente el resultado final.
Y si quieres oír tú mismo/a ese ruido del momento clave, estate atento/a en redes. ¡Eric te lo explica muy pronto!